Sábado, 27 de febrero de 2010


Ganapanes por doquiera

Si el vocal de la Comisión de Seguridad Vial y Accidentes de Tráfico, da positivo con el doble de la tasa de alcoholemia permitida por ley, tras un accidente a las siete de la mañana, no quiero ni pensar en el Delegado para la Policía y Seguridad Ciudadana a las doce de la noche tras asistir a la despedida de soltero de su cuñado Manolo “El dos Velas”, porque la imagen que me viene a la mente es la de un señor regordete, completamente borracho, con la corbata anudada en la frente a modo de guerrero nipón kamikaze –Shinpū tokubetsu kōgeki tai (神風特別攻撃隊 «Unidad Especial de Ataque Shinpū»)– y que armado con un socorrido AK-47 Kaláshnikov, dando rienda suelta al cargador del mismo en el patio de un colegio atestado de tiernos infantes.

El hecho de que el accidentado fuese de un partido en particular, ya hasta da un poco igual, pues estamos desgraciadamente acostumbrados a que barbaridades de este tipo sean protagonizadas por miembros de todos los partidos, independientemente de su ideología. Ustedes me dirán que en todos los colectivos puede haber ovejas negras, que un accidente lo tiene cualquiera y que errare humanum est… pero yo a eso les respondo con aquello de que la mujer de César no solo ha de ser honesta, sino parecerlo.

A colación de estos anteriores párrafos me viene a la mente la fotografía del párroco puto –en este caso, entienda el sufrido lector que el término puto no ha de atribuirse a ningún tipo de fobia clerical por parte de quien suscribe, sino enmarcarse más bien en el significado concreto del término pues el sacerdote aludido, ofrecía sus favores sexuales a cambio del vil metal– en calzones en la sacristía de la iglesia, metiendo tripa para no delatar los excesos del consumo cervecil o parecer más atractivo a la posible clientela, vaya usted a saber, y que por lo visto ha sido cesado fulminantemente por el obispado al que pertenece su parroquia.

Algún avisado lector podrá intentar poner el dedo en la llaga, argumentando que por una vez la Iglesia ha actuado de forma rápida y contundente contra un degenerado de los muchos que pueblan sus filas y que por una vez, es escándalo sexual del párroco ha dado paso a una respuesta enérgica por parte del obispo mitrado. Pues como digo, tan solo lo intentaría, porque hete aquí que el cese del prostituto no ha sido por ejercer el oficio de ramero, sino por desvalijar la caja de la parroquia, cofradías incluidas, para sufragar su adicción a las líneas eróticas por valor superior a los diecisiete mil euros. Aclarando que el currilla réprobo, podía ejercer el ministerio (puteril, no el sa-cerdo-tal) con el beneplácito de la curia, pero en el momento en que pretendió que la iglesia le sufragase la cama, dijo el obispo que hasta aquí podíamos llegar. Que una cosa es un cura vicioso y meretriz y otra muy distinta uno que quiere hacerse el graciosillo, disparando con pólvora del obispo, hasta ahí podíamos llegar!!!

Quiero hacer un inciso, dedicado al puto cura, para ofrecerle consejo en cuanto al anuncio que tenía en internet publicado: a ver alma de Dios, en un anuncio erótico festivo no se pone que se dispone de un miembro de quince centímetros, como todo el mundo sabe el pene más pequeño del hombre adulto es cómo poco de veinte centímetros. Además las tarifas de putez se pueden ver incrementadas considerablemente si en lugar de la foto en la sacristía en calzón, pones una con los hábitos de gala del Viernes Santo en el momento álgido de la consagración, pues no podemos obviar que a las utilitarias de los servicios puteriles masculinos les debe dar mucho más morbo hacérselo con un cura tonsurado que con un patán peludo y calzoncillado.

Y ya acabado el inciso y para nombrar al gilipollas semanal, me voy a permitir postular al Presidente del Gobierno de la Nación que dilapida lo que no está en los escritos… y a este último ganapán no hay obispo que lo cese.

El Sicario

sicario@elsabado.es