Sábado, 13 de febrero de 2010


Sense and sensibility

Últimamente ponemos muchos titulares en anglosajón. No es por presumir que dominamos la lengua de Shakespeare, ni la de Keynes, ni la de Bernanke, es porque cuadra. Como no podemos poner titulares en el idioma de los futuros amos del mundo (chinos), ponemos en el de los actuales. “Sense and sensibility” era una película muy entrañable, que hablaba precisamente de eso, del sentido y la sensibilidad. El otro día escuché un comentario del presentador de Radio Nacional, que los mercados son muy sensibles y, por tanto, muy delicados. Sensibles son, a veces, pero lo delicados… tengo mis dudas.

Podríamos titular este artículo como “Hipocresía y sinceridad” (no es la traducción del título, es simplemente otra alternativa), y divagar acerca de la hipocresía del mercado y su final sinceridad. A veces el mercado es sincero, cuando tiene mucho miedo, durante un breve instante, de pronto, recupera la sinceridad, pero rápidamente pierde la sensibilidad y vuelve a la hipocresía, sea alcista o sea bajista, no importa.

Un ejemplo muy bueno del sentido, sensibilidad, hipocresía y sinceridad es General Alquiler de Maquinaria. Una empresita que salió de la nada y pronto alcanzó las cumbres financieras. Salió a cotizar al mercado continuo a finales de 2006. Y todo fueron rosas sin espinas.

La subida fue en vertical, un 267%, sin apenas una corrección. Todo esto sucedió en un momento cuando ya estaba claro que la burbuja inmobiliaria se había pinchado. Sin embargo, la prensa estuvo plagada de titulares que decían que GAM no solamente alquilaba su maquinaria a las constructoras residenciales, sino también a las empresas de obra pública. “GAM no tiene porque acusar el parón de la construcción residencial, su mayor cliente es obra pública”. ¿Y qué pasó luego con la obra pública? De por sí, la obra pública no hubiera terminado, si las autonomías y los municipios hubieran tenido dinero suficiente como para pagarle. Lo que pasó después, mejor dicho lo que está pasando ahora, todos sabéis. Quiebra de municipios, un alto endeudamiento de las autonomías, y aún seguimos con la hipocresía de los brotes verdes. Debe y haber es lo que prima, debe haber pero no hay. La hipocresía acerca de una empresa que en su día quiso gozar de gloria, se ha convertido en repentina sensibilidad. Y desde el máximo histórico de 28 euros, General Alquiler de Maquinaria bajó hasta 3,80 euros por acción. Tres años ha costado al mercado ver la realidad. “No merece la pena saber lo que el mercado sabe”, dijo un sabio contemporáneo financiero, y no fue un chino. Quizá no merece la pena pensar lo que el mercado piensa. Pero para eso es necesario saber lo que el mercado piensa.

GAM perdió un 87% de su valor desde máximos. ¿Dónde estarán ahora los cantos de que la maquinaria de GAM no solamente se alquila a las obras residenciales? GAM perdió un 54% desde sus máximos de agosto pasado. Los especuladores no rigen por el sentido, sino por la sensibilidad (no confundir con delicadeza, que de delicados tenemos muy poco). O más bien, el sentido común sí a veces torna el más común de los sentidos, sobre todo cuando se trata de ver la realidad.

Lo que más me sorprende en la evolución de GAM actual es una total y absoluta ausencia de manipulación. El valor va donde tiene que ir. Sí, la hubo en el tramo alcista. Supongo que todo dios se lanzó a comprar un nuevo valor a crédito. No obstante, ahora que hay que pagar la factura por la manipulación pasada, desaparecieron los titulares, la empresa no tiene ningún “cuidador” contratado y la pobre GAM rueda cuesta abajo bajo su propio peso.

General Alquiler de Maquinaria, supongo que aparte de alquilar la maquinaria, en verano pasado alquiló a un “cuidador”, a precios baratitos como debe ser, para que le llevara el valor por encima de la directriz acelerada bajista. Pero no cuajó porque el precio de alquiler era muy barato.

Llama la atención como desciende el volumen negociado. El mercado ha perdido por completo el interés en esta empresita que nunca debía haber salido de su madriguera. Seamos claros, es una empresa de tercera regional que quiso jugar en primera división. Y no pudo ser.

El indicador de arriba del todo es el famoso Oscilador de Chaikin que está construido sobre el ADI y no sobre los precios de GAM. Está cayendo. Los precios están cayendo. El volumen está cayendo. ¿Qué más queréis que os diga? Un poco más y GAM rompe sus mínimos históricos.

La zona verde. Supongo que la marqué en verde por eso del color de la esperanza. No, no fue por eso, solamente marqué la zona con la herramientas que tuve a mi alcance. Pero simbólicamente representa el ascenso a las nubes. Lo peor ya ha pasado (qué repetitivo) y la curva roja que es el OBV sigue fielmente al cotización.

Llegamos al círculo amarillo. Amarillos de “vigialncia”. GAM rompe su directriz secundaria bajista, pero por poco tiempo. Poco tiempo son dos meses, lo suficiente para que los institucionales la vendieran y los minoritarios la compraran. Y ahí es donde nace el “mito” actual de GAM, “una empresa con potencial en tiempos de crisis”. Los minoritarios, a pesar de tener poco dinero, tienen mucho poder de montar broncas.

No obstante, GAM sigue bajando, y ahora en vertical. El OBV la sigue, y a pesar del ruido que hacen los mosquitos minoritarios, nadie la compra. Ni nadie la vende, el mercado de GAM ha muerto. Una empresa de tercera regional que pretendió jugar en primera división ha defraudado al mercado. No tiene absolutamente nada. ¿Romperá sus mínimos históricos? Sí. A no ser… que los gestores de la empresa pongan manos a la obra e inventen rumores de OPA… a no ser… que empiecen con el rollo de sacarla de cotizar (que sería un negocio redondo)… a no ser que… ¿hacemos un contrasplit que ahora está tan de moda y a corto plazo nos puede dar un respiro? ¿Pero qué pasa con el largo plazo? A largo plazo, como todos nosotros, GAM está muerta.

Naranco

naranco@elsabado.es