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Sábado, 23 de enero de 2010 |
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El viento de OPA |
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Ya lo hemos vivido, en 2006, pero no hemos aprendido nada de nada. El ser humano es así, sea un aficionado o sea profesional. Da igual. Cuando te muestran una zanahoria, tiras para adelante, sin pensar qué hay ahí adelante. La zanahoria, recórcholis. En 2006, todas eran opables, incluso Telefónica. Un tal Carlos Slim, o eso dijeron, estaba pensando lanzar una OPA a Telefónica. Luego ya no sabemos si le sentó mal el actimel de por las mañanas, si se echó una nueva novia y se olvidó de Telefónica, o simplemente era un bulo. Recuerdo haber leído un artículo en Expansión en aquella época que daba, además, un listado de empresas opables, y de las 170 empresas que cotizan en el IGBM, las 170 eran opables. No había ninguna que no lo fuera. Perdón, ahora que estoy haciendo la memoria, Santander no era opable. El único. Pero aquel huracán de OPAs amainó, dado que los brokeritos tuvieron cosas más importantes que hacer que calentar los valores, tuvieron que salvar su propio pellejo. Y ahora que la coyuntura se relajó un poco, una suave y leve brisa, nada comparable con el huracán de entonces, de las OPAs vuelve a aparecer en la escena. ¿Qué empresa es opable ahora? Los accionistas de cada empresa piensan que la suya, desde luego. Salvo los de Santander, que ésos apuestan por unos sólidos resultados, crecimiento, y bla bla bla. Los medios ya no son tajantes en cuanto a las OPAs, suponen, investigan y sugieren. Ya no chillan a pleno pulmón: ¡Sniace recibirá una OPA! ¡Todos a comprar! Porque se han quemado, y han de velar por la poca credibilidad que les queda. (Eso sí, ¡Ibex se irá a 14.000 puntos! proclamó hoy uno. Sin paliativos y sin argumentos. Porque sí, por mis santos cojones. No pongo en duda que sus partes nobles sean, además, santos. Pero un poco de duda no vendría mal). Pero dentro de toda la suavidad, recién adquirida, después de una soberana paliza que han recibido los analistas, existen dos valores que siguen sujetos a los rumores de OPA. Son dos valores que no tienen nada que ver uno con el otro. Los dos pertenecen a sectores diferentes. Pero los dos son claros representantes de lo que manipulación de la opinión pública. Y representan a decenas de los demás valores. Valores que tienen un accionista mayoritario, además de una jauría bancaria en su accionariado. Los bancos nunca dejarán caer a sus protegidos (léase a sus participadas). El caso de las inmobiliarias es diferente. Los bancos capitalizan la deuda (no hay ni Tato quien les paga lo que les debe) y contabilizan a las empresa en quiebra por el valor de su NAV, tasado por las tasadoras propiedad de los bancos. Y todos contentos, salvo los ex magnates del ladrillo que han de irse con el rabo entre las piernas. Y salvo el caso de Caja Madrid a la que le pilló la guerra presidencial en plena crisis, y tuvo que comerse pérdidas cuantiosas de sus últimas inversiones. Pero NH Hoteles y Gamesa no son inmobiliarias, de hecho Gamesa no ostenta una gran defensa por parte de los bancos. NH Hoteles sí. Entonces ¿qué hay en común entre estas dos empresas? Primero, las dos son objetivos de rumores de OPA. Las dos atraen a los inversores como moscas a la luz. Las dos han sido peores valores de la bolsa española de esta semana. Es decir, las dos tienen que pagar una cara factura por la manipulación descarada la cual no pudieron, o mejor, no quisieron evitar. (A mí me dicen: Naranco va a recibir una OPA, y yo me callo, que caiga el dinerito del cielo, bienvenido sea. Que luego acabe en la porca miseria, eso ya es largo plazo, y a largo plazo todos estaremos muertos. Salvo algunos, es decir, nosotros que hemos de pagar la factura). Normalmente los accionistas aplauden con las orejas los falsos rumores de OPA. Cosa curiosa, pero nunca son consientes que el precio será muy elevado. Compran sin pensar y se lanzan al valor. Luego vienen las quejas, que si la CNMV, que si una asociación de los minoritarios, que si cualquier cosa que les proteja. Los de La Seda siguen pleiteando intentando sacar sus cuartos de la empresa. Los de Dogi ya ni eso. Y los de Fadesa desearían nunca haber recibido la OPA de Martinsa. Sin embargo, los accionistas de NH Hoteles la siguen comprando, y los de Gamesa ídem. ¿Pero qué es lo que están comprando? Vamos a verlo.
A la hora de pensar adónde quieres ir, lo más importante, es saber por qué camino quieres avanzar. “Si no sabes adónde quieres llegar, qué más te da qué camino quieres tomar”. Así que lo primero que debemos hacer es trazar el camino del valor. No siempre es fácil, ni siempre responde a los postulados de los manuales del Análisis Técnico. Así que, en este caso, hice dos sendas, muy poco ortodoxas, pero que nos puede indicar el desarrollo futuro. La senda inicial de NHH es muy estrecha. Por tanto, no responde demasiado a las ansias de obtener beneficios estratosféricos. Supongo, que sus accionistas lo definirían como “probabilidades de futuras ganancias basadas en sólidos fundamentales”. Aquí no estamos para discutir aspectos fundamentales, para esto, los lectores que sienten curiosidad que lean mis análisis de resultados en la sección de Bolsa Seria. Aquí estamos hablando del puro AT. Y lo que vemos es un enorme burbujón (todo lo que está por encima del primer techo del canal). Desde los finales de los años 90 el mercado cambió, perdió su cordura (cordura relativa, hablando de cordura me refiero a la cordura española). De repente, hemos aprendido que podemos hacer pasta gansa en eso de la bolsa. Si antes invertíamos a largo comprando las matildes, ahora todos nos hemos convertido en tiburones. La burbuja de NHH se pinchó en 2009. ¡Diez años duró! No digo que los que hayan ganado en esta burbuja, hayan hecho mal. ¡No! Han hecho muy, pero que muy bien. (Aquí no somos hermanitas de caridad, aquí venimos a ganar pasta.) Lo que digo es que el que siga pregonando la antigua gloria de NHH es un pardillo. Los tiempos han cambiado. NHH no tiene dinero ni para pagar a sus empleados. ¿Qué pega brincos en bolsa y es un valor ideal para especular? Sí, por supuesto. Pero no es un valor ideal para tenerlo en cartera a largo plazo. El largo plazo se acabó, tanto para NHH como para Gamesa como para cualquier otro valor. El largo plazo se murió con Keynes. Pero es curioso ver como “alguien” defiende a NHH. La línea roja en el gráfico de arriba de NHH en barras de un mes, es el ADI. Un indicador sencillo que nos indica los movimientos de compra y de venta, y, sobre todo, de calentones. NHH había llegado, casi, a su directriz primaria alcista. Una directriz muy poco pronunciada, pero existe. Y el ADI saltó mucho más que los propios precios. “Alguien” se sintió muy asustado que NHH se convierta en un chicharro y salió en su defensa. ¿Quién va a ser? Hesperia y las cajas. Dos más dos son cuatro. Y son los que seguirán con rumores de OPA mientras haya pardillos que compren este valor y esta empresa que está pasando por unas dificultades propias de la mala gestión y falta de sentido común.
En este gráfico en barras de un día, podemos ver cómo transcurría la “OPA” y el daño que había hecho. Curiosamente, poco después la empresa anunciaba cuantiosas pérdidas trimestrales. Sobran los comentarios.
Gamesa es otra eterna candidata a OPA. Desde 2002 hasta 2009, la tendencia alcista era imparable. ¿Y en qué empresa no lo era? Sin embargo, el cambio del ciclo le pasó una factura muy cara. Gamesa se desplomó y ha roto su directriz primaria alcista. Fueron diferentes las razones de la caída de las dos empresas, a NHH le afectó el cambio del ciclo inmobiliario, mientras a Gamesa, el cambio del ciclo de las subvenciones a las renovables, dos razones diferentes que tienen sus raíces en la misma crisis, la del despilfarro.
En este gráfico en barras de un día tenemos incorporados muchos indicadores, y todos están cayendo. Como bien nos puede indicar la lógica, aunque no estemos familiarizados con el AT ni con estos indicadores, que no es una buena señal. El ADI, el primer indicador desde arriba está por debajo de su media de 40 días, no indicando nada bueno. El tercer indicador desde arriba, el OBV, también indica la debilidad del dinero entrante. Pero el segundo, el oscilador de Chaikin, es el único que intentó subir, marcando una divergencia alcista. Pero todo quedó en un intento. El mundo empresarial, en general, espera que las penurias se acaben en 2010 y el año 2011 nos traiga buenos brotes verdes y una sólida recuperación. ¿En qué se basa el mundo empresarial para creerlo? Pues prácticamente en nada, más bien es un deseo y una opinión generalizada que se implanta desde el establishment para aumentar tanto gasto empresarial como el de los consumidores. Gamesa es uno de los peores valores de la bolsa española de lo que va del año y tampoco subió mucho el año pasado, con lo cual sería un valor ideal para apostar ahora, cuando gran parte de las empresas subieron prácticamente en vertical con la “recuperación” de los mercados. Por eso, el oscilador de Chaikin empezó a mostrar que el dinero saliente cada vez perdía más fuerza, dado paso, en un futuro inminente, a las compras. Pero los acontecimientos de la última semana cambiaron esta percepción. ¿Qué significa esto? Esto significa que el mercado no apuesta por los resultados de Gamesa, ni siquiera le importa la empresa en sí. El mercado está muy nervioso, salta de una total y absoluta euforia, gritando y chillando que todo va a subir hasta los cielos, como de pronto cae en una profunda depresión aliñada con un miedo terrible, y se vende todo. Las divergencias se construyen y se deshacen, los indicadores saltan como posesos arriba y abajo. Las directrices se rompen y se vuelven a romper en sentido contrario. Vivimos en tiempos salvajes, donde nada es claro, donde el blanco es amarillo y el amarillo es negro. Tiempos de soflamas y una falta total de opinión propia, de cordura y del sentido común. Tiempos en los que los accionistas se lanzan a comprar sin valorar las posibilidades futuras. Si ya de por sí el futuro es incierto, incluso en tiempos de bonanza, ahora la propia incertidumbre ya no tiene este nombre, pues el establishment lo ha cambiado, ahora la incertidumbre tiene el nombre del Riesgo. Pero… ojo… las connotaciones del Riesgo ahora son muy buenas y aportan grandes rentabilidades. Es un mundo al revés, porque a alguien le interesa que sea así. El riesgo es igual a la rentabilidad. ¿Eso es cierto? |
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Naranco |
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