Sábado, 28 de noviembre de 2009


St. Chicharro. The Big Picture

¡Que levante la mano el que no haya ganado mucho dinero con los chicharros en algún momento de su vida! ¿Nadie? ¿No levanta la mano nadie? ¿Todos habéis ganado un montón de pasta con algún chicharro alguna vez? Muy bien.

¡Que levante la mano el que no haya perdido lo que había ganado en su día con los chicharros! ¿Todos? No, no puede ser. ¿Todos habíais ganado mucho dinero especulando con los chicharritos y luego lo habéis perdido todo? Pues, probablemente yo también tenga que levantar la mano, pero como soy el autor de este panfleto pues que como que no la levanto. ¡Ale!

Hablando en serio, aquí no hemos venido a lavar las consciencias y a sacar pecho quién es mejor especulador. He ganado y he palmado pasta como todos. Pero el mito de los chicharros españoles perdura, quizá sean los mejores valores en lo que tenemos que fijarnos. Pero ¿qué es un chicharro? ¿Un valor que cotiza por debajo del euro y cuya volatilidad es muy alta? ¿Un valor manipulado a tope por distintas casas de análisis, valoración e inversión? Si quitamos lo de por debajo del euro, todas las empresas son chicharros. Hasta Telefónica y Santander lo son.

Vamos a llamar las cosas por su nombre. Los mercados secundarios son pura especulación. El futuro es incierto, por tanto siempre especularemos con cómo será el futuro. Si fuera cierto, los mercados secundarios simplemente no existirían.  Y los chicharritos es el paradigma del sistema económico actual. Probablemente sean valores más honestos que nunca hayan existido jamás. No nos engañan: si entras, palmarás pasta; si no entras: perderás unas buenas plusvalías; son chicharros: son susceptibles a la manipulación, y nadie lo niega. San Botín hace lo mismo con Santander y con Telefónica, pero estos dos valores son los mastodontes de la bolsa española, sólidos, fuertes y con buenos fundamentales. ¡Claro que sí, claro que sí! Y otra vez más: claro que sí.

¿En qué se diferencia Avanzit de Telefónica? Avanzit no da cobijo a las viejas glorias políticas que, figurando en la plantilla de la empresa, cobran sin trabajar. Sin embargo, cuando se te estropea el router, o quieres que te instalen el Imagenio, el tío que va a tu casa no es de Telefónica, sino de Avanzit. Avanzit es el “chico de los recados” de Telefónica, pero Telefónica es la propietaria de redes, de comunicaciones, de móviles, etc. Ahora, eso sí, Telefónica, según ellos mismos, no te garantiza nada. Avanzit, al ser el último mono en el eslabón de las telecomunicaciones, sí ha de garantizarte al menos el mantenimiento de tu router y de tus aparatos de comunicación. El tío de Avanzit, si tienes una avería, va un sábado por la tarde a arreglártelo, el tío de Telefónica está tomando unas cañas con sus amigos en este momento.

Pero Avanzit tiene un gran aspecto especulativo en bolsa, es un chicharro. Telefónica no es especulativa, sus inversores entran a largo plazo. ¡Claro que sí, claro que sí! Y una vez más: claro que sí.

Vale, vale, no os indignéis tanto los puristas de la inversión secular. No podemos comparar a Avanzit con Telefónica, ni por el tamaño, ni por los ingresos, ni por su ámbito político. Pero sí los podemos comprar por su espíritu especulativo. ¿O acaso, cuando Telefónica estaba a punto de sufrir el mayor descalabro de su vida, y no hablo de 2000, hablo de 2006, no habían salido rumores de OPA como si fuera un chicharro cualquiera? Todas las empresas en el parquet son iguales. No importa cómo se llamen, San Tander, San Telefónica, San BBVA o simplemente Jazztel. Su origen y su sustento es el dinero que pasa de bolsillo a bolsillo, y nada más. Otra cosa son las vías que pueden tomar las esperanzas del especulador (sea a corto sea a largo, sea bajista sea alcista) que toman cuerpo a la hora de leer las cuentas de pérdidas y ganancias y el balance. Pero no dejan de ser senderos por lo que caminaremos, y nunca certezas de lo que pasará en el futuro. Otra forma de especulación.

En 2006 nos creíamos los reyes del mambo. Hasta el último pardillo con trabajo temporal se había comprado una casa cuyo valor no paraba de subir, y se sentía rico, experto en eso de especulación. Se compraba cosas, televisores, ordenadores, muebles, ropa, se iba al Caribe y se consideraba el no va más de amasar fortunas. En 2006 el que no estaba invertido en chicharros eran un pringado. ¡Qué época gloriosa aquella! Nuestros clásicos, Avanzit, Ercros, Jazztel, Service Point Solutions (Picking Pack para los amigos), La Seda (fallecida por muerte súbita), Dogi (idem), etc. subían sin parar. Nos decían que si suben los chicharros era el último momento de la bonanza, dado que los chicharritos son los últimos en subir. Pero no, luego los chicharritos bajaban y subían Telefónica y Santander, luego Telefónica y Santander bajaban y subían los chicharritos. Los clásicos, ahora no vamos a hablar de los chicharros inmobiliarios. Y así pasó un año y medio, hasta que todo se derrumbó. Y otra vez más ¿qué diferencia hay entre Telefónica y Santander y Avanzit y Jazztel y compañía, viendo la evolución de 2006-2007? Pues ninguna.

Y ahora, vamos a ver a nuestros cuatro magníficos. Chicharros por excelencia, generosos en sus subidas y malditos en sus descensos, los que tanto dinero nos dieron y los que tanto dinero nos quitaron. No vamos a echar la culpa a nadie, ni a Pujals, ni a Tallada, ni al presi de Ercros como se llame, ni al de Picking Pack (es que me gusta más este nombre). Sabemos dónde nos metemos ¿o no?

Lo más curioso de estos chicharritos (válgame dios que no es despectivo, es más bien cariñoso, que soy muy chicharril), es el aumento del volumen que experimentaron todos durante los gloriosos años 2006-2007. La historia bursátil de Avanzit empieza en 1990. Y si miráis el gráfico, las barras debajo del todo, el volumen es inexistente prácticamente hasta 2004. Un fatídico año para Avanzit, pues fue suspendido de cotización hasta 2006. Guerra, intrigas, intenciones de OPA, luchas por el poder, mientras los pequeños inversores veían a sus ahorros congelados en una empresa al borde de la quiebra. Pero no fue así, Avanzit no quebró, nuestro salvador San Javier Tallada tomó las riendas en sus manos y, como se fuera Zeus todopoderoso, sacó a la empresa de la más inmunda de las quiebras. Y llegó su momento de gloria. Finales de 2006.

Avanzit no pudo superar sus máximos históricos, pero tampoco hizo falta. La subida desde mínimos fue notoria. Un enorme calentón, que no solamente tuvo lugar en este valor, por supuesto. Y así lo muestra nuestro indicador favorito, ADI. En este gráfico en barras de un mes, el ADI sube en vertical a mediados de 2006, y Avanzit se dispone a romper su directriz bajista. Esta directriz no fue rota, el escape fue en falso. Una señal bajista por excelencia. Avanzit volvió a mínimos históricos. Pero esto no es todo. El ADI prácticamente acaba de romper su media de 40 meses, y esto significa que la distribución en Avazit a largo plazo acaba de empezar.

El siguiente clásico de nuestra colección de chicharros es Ercros. ¿A qué se dedica, por cierto? Ah, sí, a la fabricación de sosa cáustica. Desde luego, un fabricante de sosa cáustica tiene un gran futuro entre los grandes de los grandes de este gran mundo. Todos necesitan sosa cáustica para… para lo que sea, no se me ocurre ahora. El caso es que Ercros podría ser un pequeño valor, subiendo y bajando al son de la bolsa, sin grandes sobresaltos y sin llamar mucho la atención. Pero no, este “importantísimo” fabricante de sosa cáustica quiso ser la insignia de la bolsa española, al menos de una parte de ella, de la parte de los chicharros.

¿Qué razones tiene Ercros para subir? No se me ocurre ninguna. Hicieron un contrasplit para lavarse la cara y no parecer tan chicharrito, y el valor estuvo subiendo durante varios días. Pero nada más.

Los gráficos que vemos en este artículo son todos en barras de un mes, es decir el Big Picture, como dicen nuestros hermanos anglosajones. El ADI de Ercros de largo plazo está bajando desde el año 2006, después de haber marcado dos grandes calentones, típicos de aquella época. Y otra vez observamos que el volumen de aquellos años fue como nunca jamás se había visto antes, ni probablemente se verá después. Fue un huracán chicharril que arrasó la bolsa, la levantó hacía la estratosfera y la lanzó de aquella altura, sin paracaídas y sin protección alguna.

Actualmente, Ercros entró en una “zona de alto peligro”, una zona de los últimos soportes históricos (marcada con un rectángulo verde). El manojo de las medias se ha concentrado en aproximadamente 4 euros. ¿Va a haber otro calentón que llevará el valor hacia los 4 euros? La probabilidad existe, aunque fuera una de cien mil millones, pero la posibilidad es prácticamente nula.

Sin embargo, hay una cosa curiosa en este gráfico. El ADI estuvo descendiendo a lo largo de estos últimos años, mostrando una fuerte distribución, pero el oscilador de Chaikin (el segundo indicador en el gráfico) hizo patente el hecho de que las salidas del dinero eran débiles, formando, de este modo, una divergencia alcista con el ADI y con los propios precios de Ercros. No obstante, el propio Chaikin empezó a dar señales de debilidad y no se había producido una subida posterior. Puede que esta divergencia dé lugar en un futuro a la subida hacia los míticos 4 euros. Y al no haber ninguna razón de fundamento para dicha subida, quizá se tratará de algún rumor o cualquier otra patraña que se inventen los brókeres para sacar tajada de un posible y hipotético calentón. Quién sabe. A pesar de que la lógica indique todo lo contrario.

Y aquí tenemos al rey de los chicharros españoles, Su Majestad Jazztel. Su situación, probablemente, es la más interesante de todos. Jazztel pasó por muchas penurias y tuvo sus momentos de gloria inolvidable. Precisamente estos momentos de gloria son los que marcan a los inversores. Si un valor sube mucho, por los siglos de los siglos quedará en la memoria de la peña bursátil que acudirá una y otra vez a este valor, aún perdiendo dinero, con una gran esperanza de que un día volverá a subir, y mucho.

Jazztel ha roto su directriz bajista que estuvo dibujando desde el año 2005. Pujals ha vuelto a la carga y los tambores de guerra han vuelto a sonar, guerra contra el mercado, guerra contra el sentido común, pero no importa, el caso es que suba. Jazztel cerró el mes pasado por encima de su directriz, quedan pocos días para que acabe el mes actual, y quizá Jazztel cierre este mes también por encima de la directriz. Pero para que la rotura sea eficaz y no se vuelva un escape en falso, hace falta volumen.  Y precisamente, esta parte está fallando. Si no hay volumen, no hay mercado y da igual que el valor sea subido por dos o tres brókeres contratados por Don Leopoldo.

El ADI está bajando, y curiosamente justo en el punto de la rotura de la directriz, el ADI muestra una creciente debilidad. Esto unido a la disminución del volumen, no es una buena señal que se dice. Los cartuchos financieros de Jazztel ya están gastados (recompra de bonos, conversión de warrants), aunque siendo puristas puede que no, puede que aún le queda algo en la recámara, como emisión de nuevos bonos, un contrasplit y una nueva ampliación de capital, o cualquier otra operación que solo la mente prodigiosa de Don Leopoldo puede ingeniar. Sin embargo, en lo que se refiere a la gestión operativa, es inexistente en Jazztel. Esta empresa no es una operadora de telefonía, es un chiringuito financiero, siempre lo fue y parece que siempre lo será.

El último de los clásicos es Service Point Solutions. Y vuelvo a preguntarme ¿a qué se dedica esta empresa? Ah, sí, es una gigantesca fotocopiadora. Perdón, es un suministrador de soluciones para la empresa. Un eufemismo que puede significar cualquier cosa.

El valor está atrapado en un medianamente estrecho túnel, pero lo suficientemente ancho para proporcionar unas jugosas plusvalías a sus especuladores, entre los nuevos mínimos históricos y los antiguos mínimos históricos, que ahora se han convertido en resistencias. La reducción del volumen es patente, incluso en el reciente rebote, el volumen ni se ha inmutado. El ADI muestra continuos calentones, subiendo y bajando como si tuviera fiebre amarilla.

SPS sí que es una selva insondable, donde debemos movernos a palpo pues la niebla es tan densa que no se ve ni un centímetro por delante. Tuvo sus momentos gloriosos hace diez años, pero aún así los inversores se empeñan en que el valor volverá a florecer, algún siglo de esos, lo compran y se encomiendan a dios pues que debe ser el único que sabe qué va a pasar ahí.

Los cuatro fantásticos de nuestra bolsa, los cuatro valores que seguirán atrayendo a los pequeños especuladores y no tan pequeños, salpicados por los días de grandes subidas y cuyas bajadas ya son olvidadas. Muchos quedaron atrapados en las alturas y aún están esperando que todo cambie. Y los que andan por estas cumbres tenebrosas no dejan de preguntarse cuál es la lógica de este mercado. Incapaces de hallar respuesta a este simple pregunta, llegan a la conclusión de que no existe lógica alguna, sube y baja al antojo del azar.

¿En qué se diferencian Avanzit, Ercros, Jazzte y SPS de Telefónica, Santander, BBVA y Técnicas Reunidas, por poner un ejemplo? ¿Os parece una pregunta sin sentido dado que estamos comparando peras con manzanas? No, no estamos comparando empresas, estamos comparando valores en bolsa, y dado que todo activo se denomina en una unidad monetaria, sí podemos comparar peras con manzanas.

La diferencia consiste en que el futuro de Telefónica, Santander, BBVA y Técnicas Reunidas, por poner un ejemplo, es algo más cierto que el futuro de Avanzit, Ercros, Jazztel y SPS, y, por tanto, especulamos más acerca del futuro de éstas cuatro últimas. Ahí radica la lógica de este inexplicable azar que nos sube y nos baja a su antojo. Y en eso consiste la dudosa labor de los medios de comunicación, en el caso de los chicharros pagados por los propios accionistas mayoritarios y los presidentes, en el caso de los grandes pagados por los políticos de este país que chupan de la teta empresarial: convencer a la comunidad inversora de que el futuro es cierto. Les creemos, empezamos a confiar en que lo peor ya ha pasado, y compramos. Pero los caminos del futuro son insondables, tanto para Jazztel como para Telefónica, tanto para Ercros como para Santander. ¿Qué Jazztel tiene más probabilidades de cascar que Telefónica? Es cierto. Y esta certeza hace que Telefónica sea una blue chip, y Jazztel y compañía unos inmundos chicharros, pero solo eso y nada más.

Naranco

naranco@elsabado.es