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Domingo, 14 de marzo de 2010 |
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Garbanzo Raposo |
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En mi última entrega empleé algunas palabras homófonas como muy bien me recuerda mi amigo Gregorio- tratando de formar frases correctas que a su vez apareciesen como absurdas. El objetivo fue entretener con alguna de las curiosidades que puede ofrecer el lenguaje. En esta de hoy, procuraré hacer lo mismo pero con palabras homónimas que son aquellas que se escriben igual pero tienen distinto significado. Voy a prescindir de aquellas que por su mucho uso sean bastante conocidas: casos por ejemplo como cardenal (prelado) y cardenal (morado en la piel) no se tendrán en cuenta. Dentro de las incluidas, en algunos casos se deducirá su significado por el sentido de la frase, en otros lo añadiré yo y en muy pocos se dejará sin aclarar. - Así por ejemplo, si un marino quiere acostar al barco, no vayas a pensar que lo va a meter en la cama, no, lo que quiere es acercarlo a la costa. - Es evidente que los afamados de Hollywood no tienen nada que ver con los afamados de Etiopía. Los primeros son famosos y los segundos hambrientos. - Ese chaval está hecho un granuja agranujado. Aunque parezca una redundancia, puede no serlo si el granuja al que hago referencia tiene granos. - Un cura y un estudiante se ahorcaron, pero poco tiempo después los vimos tan campantes con su nueva situación: el cura se casó y el estudiante se dio a la ‘dolce vita’. - Cuando se enteró mi mujer de que la engañé con una alicantina, se puso furiosa. Y eso que no hubo amantes por medio. - Tengo el corazón apasionado, le dije al conocerla en un arranque de sinceridad. Lo que no le dije es que fue por culpa de un infarto. - Causa ternura ver como con sus 120 Kilos arrolla amorosamente al bebé sin producirle ningún daño. - Un día de estos tendré que reparar la avería si no quiero que se me escapen las gallinas. - Ahora resulta que todos somos aviadores aunque no hayamos subido nunca a un avión. Es suficiente con aviar(disponer o preparar algo). - No me explico como la Guardia presidencial de Uruguay está compuesta por blandengues. O le cambian el nombre o se cargan al Presidente. - En la Roma imperial había que llevar mucho cuidado con los que te ofrecían un bocado, podías caer fulminado al instante. - Hay palabras cuyo origen es muy curioso. Pasa con el bogavante que viene de bogar y avante, o sea, el primer remero de cada banco de la galera. - Me voy a cabrear, le dijo el pastor a su mujer. Cogió las cabras y se fue con ellas al campo. - A pesar de ser campechano, tiene mal genio y es muy distante en el trato. No todos los nacidos en Campeche (Méjico) tienen por qué ser campechanos. - Hay cocheros que conducen los coches de caballos y cocheros que conducen las piaras de cerdos. He aquí la diferencia entre coche y cochino. - Sabíamos que la crema se le puede poner a los pasteles, pero no que se le ponga a algunas palabras. Ahí van algunas palabras ‘cremosas’: pingüino, paragüero y güelfo. - Lo normal después de comerte un melocotón es tirar el cuesco, no hay que confundir con tirarse un cuesco. - Es un cocinero eficiente, lo mismo desala un bacalao que desala un pollo. A uno quitándole la sal y al otro las alas. - Heredé un reloj de pared muy decorativo y pese a ser de gran tamaño, es diminuto porque atrasa y no da las horas. - ¡Qué vida tan efímera la de la efímera! Este insecto lo tiene que hacer todo en un día y encima le llaman cachipolla. - Se nota que hace frío y se empañan los cristales. Habrá que empañar al bebé para que no se enfríe. - Al dejar abandonada la finca, los árboles enloquecieron hasta el punto de no dar frutos. Si es que en el fondo tienen su corazoncito. - No me vendría mal echarme un poco de escabeche en la cabeza para oscurecerme el cabello. - El estanquero del parque no vende tabaco, cuida de la limpieza del estanque y vigila que no pesquen en sus aguas. - Algunos no se lo explican: murió su padre y lo soportó con gran euforia. Pero es natural en personas sufridas y enteras. - Se puede ser fallero sin haber pisado Valencia en la vida. Con faltar frecuentemente al trabajo ya lo has conseguido. - Ahora resulta que un huésped es tanto el alojado en casa ajena como la persona que aloja en su casa a otra. O sea, blanco y negro. - No hay duda de que ser inculpado equivale a ser inocente, pues viene de in-culpado (sin culpa). - En los barcos, una forma discreta de ir al retrete es decir que vas al jardín. - Ya no existe la candidez de antes como cuando jugábamos al morreo. Morreábamos la tierra para sacar un palillo. Ahora morrean de verdad. - Pues aunque parezca un dislate, yo he visto a los mosquitos tomar vinos y unos pinchos de obispos de Burgos en la taberna. - Entre una ostia y un ostión, prefiero que me den la primera, es más fina y suculenta que el ostrón. - Es muy bruto, pero como pensador del cortijo es el mejor, se encarga de pensar a los animales con el mejor pienso. - El colmo del cazador: cazar perdigones con una escopeta de perdigones. Y no digamos si encima es perdigón cuando juega. - Todos nos sobrecogemos cuando el sobrecogedor de Hacienda nos llama para ver nuestra declaración de la renta. - Si ves a un ciego pidiendo limosna piropear a una mujer, seguro que es un vistoso. En los chistes viejos era típico el ciego vistoso. Y para terminar me voy a atrever a proponerle un seudónimo al escritor Gabriel García Márquez: Garbanzo Raposo. Nada descabellado si consideramos que los gabrieles son los garbanzos y los garcías los raposos. Como no lo va a leer y a mí me ha gustado, pues lo usaré yo para concluir el artículo. Garbanzo Raposo (Pandemónium a pesar de todo) |
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Pandemonium |
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