Domingo, 31 de enero de 2010


Vamos a contar mentiras, tralará

Por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas, se cantaba en las excursiones de mi época infantil. Novelas históricas y de ficción, hechos reales e imaginarios, lo posible y lo imposible confundidos en inexplicable mezcolanza.

Hoy voy a relatarles algunos hechos actuales que podrían ser ciertos, pero que obviamente por lo absurdo de sus argumentos ustedes mismos se darán cuenta de que no lo son, y como diría aquel célebre mentalista: sólo son producto de su imaginación.

Ustedes comprenderán que únicamente la insidia es capaz de extender el bulo del bar Faisán. ¿Quién en su sano juicio puede creer que la propia policía se conchabe con los terroristas? Pues mentes maliciosas que ven felonía y traición donde sólo hay amistad. Hay que tener en cuenta de que eran tiempos en que los “hombres de paz” negociaban con José Luís Rodríguez “Calamity” y no es de gente educada ir deteniendo a nadie que esté tranquilamente tomando unos chiquitos.

Tampoco es cierto lo que las malas lenguas divulgan en cuanto a la xenofobia española, país acogedor y caritativo donde los hubiere. Todos locos por acoger a los inmigrantes para compartir con ellos el exceso de trabajo que se amontona sobre nuestros municipios. Qué racistas los alcaldes de Vic y Torrejón, mira que querer poner trabas al censo de los ‘sin papeles’. Y mientras tanto los grandes partidos dando instrucciones contradictorias con las vergüenzas al aire.

Pero para contradicciones y vergüenzas las que han vuelto a exhibir con el tema de los residuos nucleares. Porque ya se sabe la contundencia con que nuestros próceres tratan este tema: nucleares Si Pero Aquí No (SPAN) o nucleares no en mi patio trasero –Not In My Back Yard– (NIMBY). Ahí tienen un par de acrónimos que se han puesto de moda gracias a la unanimidad mal disimulada de la ‘sociedad sostenible’.

Pues miren ustedes, señores del gobierno, si no encuentran acomodo para defecar esos residuos, yo les alquilo por un módico precio un terrenito en barbecho que tengo preparado para plantar políticos, perdón, melones. Bueno, es lo mismo. De momento ya he empezado a hacer propaganda de mi ATC (Almacén Temporal Centralizado) –gracias Google– particular, clavando en él un letrero monumental tipo Plan E en el que pone: NUCLEARES SI, DE NADA. Y cuantas más, mejor.

Y mentiras como puños son los últimos libelos que ha hecho circular el propio gobierno con no se sabe qué fines. ¡Mira que decir que van a prolongar la edad de jubilación hasta los 67 años! Todavía ando con la mandíbula desencajada por la risa. El mundo al revés: los jóvenes al paro y los viejos a deslomarse.

Y los que ya han cobrado su nómina dicen que se la han bajado, ja, ja, ja. No entienden nada, lo que pasa es que vamos a devolver en cómodos plazos los famosos 400 €  mediante un aumento de las retenciones que después se verá reflejado modificando las tablas de la declaración de la renta. Esto, más que una mentira, es el chiste perpetuo, un chiste continuo, porque el dato del paro (18,83%) quién se lo va a creer. Quién se puede creer que con casi 4.500.000 parados la gente siga viendo Gran Hermano. O quizás sea por eso. Este Corbacho es un portento, lo mismo hace de Gila que de Rappel. Menos mal que todo es mentira, pero como a la gente le de por creérselo se van a quedar sin votos y sin pellejo.

En fin, vamos a dejar de momento las mentiras domésticas y vamos a centrarnos en la gran falsedad haitiana.

Cuentan las crónicas de un terrible terremoto en Haití y no puede ser verdad, porque sólo la estupidez humana es capaz de tanta destrucción, sólo la saña de los hombres puede cebarse con tanto desgraciado, sólo la maldad del individuo puede convertir la miseria en desolación. Es el momento en que los ateos culpan a Dios y los creyentes a la naturaleza, buscan al enemigo en las filas culpables cuando en realidad todo ha sido un acto de injusticia humana. Ni Dios ni la naturaleza son tan crueles ni pierden su tiempo eliminando unos puntitos negros en el Caribe. La mecha estaba encendida, la desgracia viene de siglos.

Eres negro, descendiente de esclavos, practicas el vudú, llevas una miserable existencia, has sido explotado siglos y siglos, primero por tus captores y luego por tus tiranos, ¿qué pintas aquí?, te reproduces como los conejos, no necesitamos de momento más esclavos, hay que hacer una limpieza, sobráis decenas de miles, ¿qué os habéis creído? sobrevivís como gato panza arriba a las terribles tormentas tropicales que generamos sobre vuestro territorio. No habéis aprendido de vuestros vecinos de La Española, los dominicanos, negros y míseros como vosotros, pero más laboriosos y complacientes con el gran hombre blanco.

Fetichistas, indolentes y fatalistas, ¡vosotros! que sois los descendientes de aquellos indómitos cimarrones traídos por fuerza del África subsahariana. ¡Vosotros!, capaces de rebelaros contra aquel gran sátrapa que atendía por Napoleón, los primeros en alcanzar la independencia tras EE.UU, ¿qué han hecho con vosotros? ¡Buscad al culpable!, ni Dios ni los elementos pueden ser tan crueles.

El seísmo ha sido el colofón a una injusticia continua, la guinda envenenada a un sinfín de desgracias, ojalá sea también el punto de partida con el que los haitianos emprendan una nueva vida en un nuevo país.     

Pandemonium