Sábado, 10 de enero 2009


La arrogancia del bono

Dado que la rentabilidad de las letras del Tesoro cayó a principios de los años 30, los bonos del Tesoro se movieron en sentido contrario. Como pueden ver en la Tabla 48 (y también en La Historia de los Tipos de Interés), los bonos incrementaron su rentabilidad (reduciendo el precio) durante la crisis bancaria de 1930 – 1932.

¿Por qué es significativo?

La mayoría de los inversores actualmente están inmersos en el frenesí de las compras de bonos, esperando que la baja inflación se mantenga durante un largo período de tiempo. Y estamos de acuerdo. Podemos tener algún que otro repunte de la inflación, no obstante la coyuntura es deflacionista con los bancos luchando contra quiebras, con los precios de los activos cayendo en una situación global de desapalancamiento. Sin embargo, como muestra la historia, los inversores se lanzaron a vender los bonos del gobierno durante la espiral deflacionista de 1930 – 1932. Las razones de ello fueron dos: preservación de liquidez y miedo a la inflación. Los bancos vendían bonos (el crédito hipotecario estaba congelado) para aumentar el nivel de sus reservas de liquidez para protegerse contra las retiradas de los depósitos. Adicionalmente, la fuerte intervención del gobierno (¿les suena familiar?) infundió miedo de que la inflación podía repuntar a largo plazo. La caída de los precios de los bonos del Tesoro finalmente se paró en junio de 1932 (el mismo mes en que las bolsas llegaron a mínimos). De este modo el bono sufrió una depreciación histórica a principios de los años 30, pero ¿es relevante eso ahora?

El mercado alcista actual de bonos sigue su curso desde 1980. Pero solo recientemente el mercado de los bonos del Tesoro ha registrado un consenso alcista récord según el MBH Commodities’ Daily Sentiment Index. Ahora, por primera vez en 28 años, el 99% de los inversores confía en que la senda alcista continuará. Recuerden cuando todos pensaban que el valor de los inmuebles iba a seguir subiendo ¿qué fue lo que pasó? Llegados a este extremo, el mercado de bonos está caminando con aire arrogante en el autoconvencimiento de que nunca caerá.

“Antes de la catástrofe está el orgullo, y antes de la caída, el espíritu altanero.” – Proverbios 16:18.

Todo es vanidad

Después de las emociones extremas del mercado (euforia o miedo), los inversores prudentes deberían esperar un brusco cambio de sentido y posicionarse a favor de una nueva tendencia. Cuanto más se tarda en alcanzar este punto extremo, más prolongada será la nueva tendencia. Y no olviden:

“Los mercados pueden mantener su irracionalidad durante mucho más tiempo de lo que pueda permitir nuestra solvencia.” – John Maynard Keynes.

El tiempo es oro.

El frenesí del rescate económico

Los políticos están intentando inyectar confianza en los mercados prestando ayuda a ciertas entidades, sectores y/o grupos. No obstante, las medidas de ayuda están teniendo el efecto contrario, dividiendo el país entre los que serán rescatados y los que no. La gente aquí en Alabama está indignada. Dividiendo la sociedad es imposible mejorar su confianza.

Los castigos corporales (tachado), las ayudas continuarán hasta que mejore la moral

No tiene sentido siquiera contemplar este tipo de políticas. Los políticos aman la economía keynesiana (que da sentido al incremento de gastos y ayudas financieras) porque les permite enriquecer a sus amigos y aliados. Su modo de proceder es el que describe la Falacia de la Ventana Rota, ocultando el verdadero coste del rescate económico. Pero la teoría económica keyenesiana es un desastre para la economía. Los americanos medios (y sus hijos) pagarán por estas ayudas con unos intereses más elevados de sus hipotecas, la devaluación de la moneda, desempleo y subidas de los impuestos. Ésta es la diferencia entre una corta recesión y una larga depresión.

“Deflación es una gran fuerza liberadora dado que destruye la base económica de los ingenieros sociales, falsificadores de la opinión pública y lavadores de cerebros.” – Guido Jörg Hülsmann, La deflación y la libertad.

Entonces ¿realmente somos capaces de minimizar el daño? Por favor, pido su apoyo para la Fundación de Peter G. Peterson que está presionando al Congreso para reducir la deuda nacional. Recientemente han filmado un video de 30 minutos sobre sus propósitos: I.O.U.S.A.

Wall Street y las letras del Tesoro

Wall Street nunca recomendará comprar letras del Tesoro. ¿La razón? Porque no les proporciona beneficio. Los brókeres no reciben comisiones (o muy pocas) por la compra de las letras del Tesoro. Las rentabilidades de hoy de las letras son menores que los gastos de la mayoría de los fondos monetarios. Algunos fondos monetarios que solo invertían en letras del Tesoro incluso ya no admiten nuevos inversores o cierran por completo. Por contraste, nosotros seguiremos bajando las comisiones para nuestros inversores para poder adaptarnos al entorno de los bajos tipos de interés. Nuestra estrategia es velar por los intereses de nuestros inversores por encima de los nuestros propios dado que nuestro perfil, como firma de inversión, es totalmente diferente al de la mayoría.

Invirtiendo contracorriente

The House of Rothschild, una película de 1934, describe el gran pánico financiero en Londres en 1815. Los rumores de la derrota de los británicos en Waterloo desencadenaron el pánico. Todos se lanzaron a vender sus acciones, salvo  Nathan Rothschild. Él estuvo comprando. Pueden ver en YouTube como la estrategia de Rothschild de ir contracorriente le proporcionó buenas ganancias.

Paul J. Lamont - Presidente
Lamont Trading Advisors, Inc.