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Sábado, 3 de mayo de 2008 |
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Impuestos: una buena razón para vender |
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El mes pasado decíamos: “Debemos esperar bruscos rebotes (¡oh, nos han salvado!) dentro de un mercado bajista”. Desde entonces, el DJIA tuvo dos rebotes. Y esto ha sido suficiente para que los inversores se olviden de la masiva deflación que está ocurriendo en todas las vecindades americanas. Consideramos las subidas de las últimas dos semanas como un respiro anterior a la siguiente avalancha de ventas. Goldman Sachs está avisando a los inversores “desilusionados” de un sell-off cercano al 15% “en un futuro muy próximo”. Warren Buffett también ha dicho “que la recesión será más severa de lo que se piensa ahora”. Mientras tanto, la Fed se está preguntando por qué todas sus extraordinarias medidas no han incrementado la liquidez. Aconsejamos a los inversores no lanzarse a este mar de las subidas y recordar un viejo dicho de Wall Street: Sell in May and go away (Vende en mayo y manda la bolsa al carallo). Pánico, como un barrendero, limpiando la basura de Wall Street
Frank Bellew, New York Daily Graphic, 29 de septiembre de 1873 -- American Social History Project Impuestos: una buena razón para vender Durante el mercado bajista, los impuestos suben. En 1932, el impuesto sobre el beneficio subió desde el 25 hasta el 63 por ciento y el Impuesto Estatal subió el doble con el nuevo Revenue Act. ¡Y esto sucedió con los republicanos ocupando la Casa Blanca! Tres años más tarde, el nuevo Wealth Tax Act subía el impuesto sobre el beneficio hasta el 75%. De manera similar, según John Wallis en Depression of 1839 to 1843, “en 1842 los habitantes de Indiana y Ohio fueron obligados a pagar el impuesto de propiedad ocho veces mayor que en 1836. Nueva York, Pennsylvania, Maryland y Massachusetts, todos establecieron el impuesto sobre propiedades, cosa que no tenía ninguno en 1830”. También aconsejaríamos a los inversores aprovecharse de la relativamente baja fiscalidad para vender. Especialmente, después de que David Walker, Comptroller General del gobierno americano, la figura más importante del control fiscal, haya presentado su dimisión. ¿Es cuestionada la solvencia de la Fed? Existen precedentes de una crisis tan profunda que incluso empieza a ser insoportable para el prestamista del último recurso. Durante el pánico de 1825, el Banco de Inglaterra causó sospechas de su propia insolvencia. Con sus reservas de oro reduciéndose hasta “un millón de libras esterlinas” según Edward Chancellor, autor de Devil Take the Hindmost, el Morning Chronicle avisaba:
Chancellor concluye, “en otras palabras, el Banco de Inglaterra no era capaz de cumplir las funciones del prestamista de último recurso”. Si la Reserva Federal continua utilizando la mayor parte de su balance para soportar el mercado de las hipotecas, las consecuencias son fáciles de prever. Incluso el viejo cascarrabias tiene problemas con la liquidez Según la descripción de Edward Chancellor del boom del principio de los años 1820, “el sentimiento nacional británico de bienestar era tan elevado, según el Annual Register, que incluso los campesinos, la clase más pobre normalmente, se sentían ricos”. Chancellor continua: “la especulación se cebó con las materias primas, el miedo a las crecientes exportaciones a los países liberados provocó escasez de materias primas”. Poco después, un “torrente de desconfianza” caía sobre los mercados crediticios y la caprichosa diosa Fortuna les daba la espalda. En 1826, las bolsas caían un 80%, algunas de ellas cerraban sus puertas para siempre. |
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Paul J. Lamont - Presidente |
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